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dissabte, 13 de juliol del 2019

CRONOSCOPÍAS

LA FOTOGRAFÍA URBANA, MÁQUINA DEL TIEMPO (1) 
Breve ensayo sobre el valor y uso de las colecciones fotográficas en los museos de ciudad 
EDMON CASTELL 

La fotografía es una máquina del tiempo porque, ante todo, es una máquina espacial. Construye un mapa inteligible de la superficie visible de la Tierra tal como comparece frente al lente. Este mapa soporta el pasado y nos permite adentrarnos en él. 
Phil Ethington, Cronoscopia: la fotografía de la historia 



La fotografía, el telégrafo y el teléfono, entre otros, forman parte de un gran conjunto de invenciones del siglo XIX que revolucionaron radicalmente nuestra percepción del tiempo y del espacio. Actualmente, parece que somos más conscientes de la influencia que ejercen las innovaciones tecnológicas en nuestra vida cotidiana y, respecto a la fotografía, asumimos que las interpretamos de manera automática. Pero, ¿comprendemos en realidad el papel que han desempeñado en la formación de nuestro sentido de pasado y presente? 

Consecuente con su misión de explorar las vías a partir de las cuales la memoria de una ciudad se crea, representa, institucionaliza, disemina y congela en una comunidad (2), el Museo de Bogotá inicia, con la exposición “La fotografía urbana: máquina del tiempo”, una línea de investigación en torno a la fotografía urbana. Se trata de un proyecto que busca entrecruzar debates recientes impulsados desde disciplinas tan diversas como la historia social, la antropología urbana, la geografía cultural, la arquitectura del paisaje y la sociología visual, entre otras. 

Este breve texto es la primera sistematización de algunas ideas sobre el valor y uso de las colecciones fotográficas en los museos de ciudad, expresadas en algunas hipótesis y en el esbozo de múltiples reflexiones. Por todo ello, estas líneas solo pueden concluir, como en las historias del cómic, con: “Continuará”. 

EL OJO DE LA HISTORIA
La fotografía urbana, en sus inicios, fue el fruto de una limitación de orden técnico. Una de las primeras fotografías tomadas por Daguerre en 1839 es la de un paisaje urbano de París, en la que “destaca la figura solitaria de un hombre, cuya silueta fue captada por la cámara gracias a que permaneció quieto por estar limpiando su calzado” (3). Los largos tiempos de exposición, que requería la fotografía, exigían la inmovilidad del motivo que se deseaba fotografiar. Esta limitación técnica fue superada pocos años más tarde al congelar los movimientos de personas y vehículos en los paisajes urbanos. Con ello, los fotógrafos pudieron registrar el movimiento y, de alguna manera, el paso del tiempo ya que “se imaginaban a sí mismos como historiadores que registraban un mundo evanescente y que trabajaban precisamente para hacer eso” (4): para retratar las cosas como si fueran reliquias destinadas a la extinción. En menos de doscientos años de existencia de la fotografía, los fotógrafos –profesionales, aficionados, espontáneos o locales– han producido una gran cantidad de imágenes de diversas ciudades, que muestran escenas de la vida cotidiana, edificios, ceremonias, etc. del pasado “tal como fue”. 
La fotografía urbana está conectada con la sensación de un mundo que desaparece. Esta interpretación de la fotografía como consecuencia de una “dialéctica negativa” coincide, curiosamente, con la manera retrospectiva en que vemos, desde el presente, las viejas fotografías. La nostalgia, que proyectamos en ellas, es un sentimiento que no se dirige hacia el pasado en sí, sino hacia las ausencias del presente. Las fotografías evocan “aquello que ya no somos”, todo aquello que hemos perdido. 

Las fotografías, como indica el escritor Salman Rushdie refiriéndose a las imágenes de su infancia, se convierten en artefactos que nos recuerdan que es nuestro presente el que se ha vuelto extraño y que el pasado es nuestro hogar “aunque un hogar en una ciudad perdida en la niebla del tiempo” (5). 

VIEJAS FOTOGRAFÍAS 
Hoy en día, los millones de fotografías realizados desde el siglo XIX no son solamente un registro documental, sino, ante todo, una parte activa, viva, de nuestro patrimonio cultural (6). El “descubrimiento” relativamente reciente de las antiguas fotografías ha sido obra de muchas y diferentes manos: coleccionistas, libreros, archivistas, curadores de exposiciones, historiadores locales y comunidades de artistas (7). Actualmente, es posible encontrar colecciones en todos los continentes y en una multitud de instituciones públicas: museos, bibliotecas y archivos, así como también privadas: compañías comerciales, familias y fotógrafos profesionales. 

En las cajas de fotografías antiguas se encuentra una rica y multiforme visión del pasado, que a veces tarda en integrarse como tal en la historia oficial. Es así porque las fotografías casi no pueden hablar por sí mismas, aunque las historias que transmiten son transparentes, permanecen crudas (8), necesitan entrar en diálogo con otras fuentes y difícilmente pueden ser interpretadas de manera aislada. 

Como sugieren algunos antropólogos, una fotografía puede ser un objeto de arte, un ítem de una investigación etnográfica, una reliquia familiar o todo ello al mismo tiempo. Como otros artefactos, las fotografías fueron hechas por alguien con alguna intención, razón por la cual pueden ser usadas e interpretadas de múltiples maneras (9). 

Precisamente, la metodología aplicada en el estudio de las fotografías debe estar especialmente dirigida a la percepción de aquello que en especial nos transmiten: 

1. La información que suministran es diferente de la que nos proporcionan las fuentes escritas, pues muestran una minúscula porción de tiempo y espacio con el máximo detalle. 

2. La posible manipulación a que pueden ser sometidas es de carácter diferente del que acostumbra a darse con los textos. Aunque el ojo del fotógrafo esté dirigido a determinados aspectos y elementos que considera relevantes, y las composiciones puedan parecer artificiales o forzadas, el material que forma la fotografía, aquello que registra personas, edificios, etc., es necesariamente real (10). 
 
Existen otras ventajas y dificultades en el uso de las fotografías como testimonio del pasado. A veces, la ausencia de contexto (fechas, nombres de personajes y escenarios, procedimientos, procedencia, etc.) en los documentos fotográficos es habitual y obstaculiza la lectura al hacer que su mensaje resulte ambiguo y difícilmente descifrable. Por otro lado, nunca debe olvidarse que la fotografía está estrechamente ligada a la sociedad en que se produce: su ojo y sus focos de atención son los de ella, así como la imagen del mundo que transmite. El material visual “nos explica el pasado con sus propias formas de representación” (11). 

TIEMPO Y ESPACIO A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA: CRONOSCOPIA 
Aún no hemos comprendido totalmente el impacto de las fotografías sobre nuestro sentido del pasado. En principio, no nos ofrecen crónicas ni procesos, sino impresiones, instantáneas, efímeras plasmaciones de fragmentos del pasado. Para algunos, “describen solo momentos congelados, estáticos, sacados de la experiencia vivida, que no transmiten ningún sentido de la conexión diacrónica” (12), es decir, de los fenómenos que ocurren a lo largo del tiempo. 

No obstante, una de las potencialidades de la fotografía es que otorga “especialidad” a lo 
histórico. La historia no se desarrolla en el tiempo: ocurre en y a través del espacio y “literalmente, la historia ocupa lugar”13. Este hecho se hace tangible cuando comparamos dos fotografías de un mismo escenario realizadas en dos momentos diferentes. Ahí, la fotografía urbana se convierte en una máquina del tiempo y del espacio. Una máquina que, volviendo a nuestro epígrafe, “construye un mapa inteligible de la superficie visible de la Tierra tal como comparece frente al lente. Este mapa soporta el pasado y nos permite adentrarnos en él” (14). 

La fotografía urbana es un instrumento que permite comprender las transformaciones espaciales y sociales. La lectura de series temporales lleva a reconocer los trazos de un mundo que ya no existe (15). El torrente de fotografías de un mismo escenario desborda nuestra tendencia a ver la imagen urbana como reflejo de un mundo socialmente estático. El poder cautivador de las series fotográficas radica, precisamente, en esa capacidad para transformar nuestro conocimiento y entendimiento del paisaje urbano. 

En este orden de ideas, casi todos los museos urbanos del mundo poseen colecciones fotográficas que responden al deseo de documentar los cambios de la ciudad en los últimos dos siglos (16). Mediante esta aproximación, desde un comienzo, fue posible crear una línea evolutiva convincente del desarrollo de la ciudad, aunque con ello se corrió el riesgo de proporcionar una definición de la imagen urbana que destacaba y sobredimensionaba la presencia física y la estructura de la ciudad. La gente aparece “representada en estas expresiones, pero se encuentra en un segundo lugar por detrás del paisaje urbano” (17). A pesar de estos riesgos, las fotografías documentales, periodísticas, comerciales e instantáneas de aficionados revelan las diferentes caras de la historia del paisaje urbano (18). Por ello, la fotografía urbana es un valioso artefacto para captar y retener las memorias territoriales que guardan las calles, plazas, edificios y lotes vacíos de la gente que vive en la ciudad. 

NOTAS 

1 Diversas personas -algunas sin siquiera saberlo- han contribuido a dar forma a las ideas específicas que se desarrollan en el presente ensayo. Entre ellas, debemos mencionar las  aportaciones y comentarios de Phil Ethington, Guillem Mundet y David Iglesias. 
2 E. Castell y L. C. Colón, Museo y ciudad: Teatros de la memoria, Bogotá, IDCT, 2003, p. 7. 
3 A. Castellanos, “Fotografiar la ciudad de México”, en N. García Canclini, A. Castellanos, A. Rosas Mantecón, La ciudad de los viajeros, México, Editorial Grijalbo, 1996, p. 43. 
4 D. Lowenthal, El pasado es un país extraño, Madrid, Akal, 1985, p. 372. 
5 “The past is a foreign country, they do things differently there [...] But the photographs tells me to invert this idea; it reminds me that it is my present that is foreign and that the past is home, albeit a home in a lost city in the mists of time”. S. Rushdie, Imagined Homelands, Essays and Criticism 1981-91, citado por R. Samuel en The Theatres of Memory. Past and Present in Contemporary Culture, Nueva York, Verso, 1994, p. 377. 
6 H. Cornwall-Jones, “Historic Photographic Collections: an untapped resource?”, en Information, Vol. 5, No. 3, 2001, p. 1. 
7 R. Samuel, Theatres of Memory..., op. cit., p. 343. 
8 Expresión tomada de E. Edwards, Raw Histories. Photographs, Antropology and Museums, Londres, Berg, 2001. 
9 H. Cornwall-Jones, “Historic Photographic Collections...”, op. cit., pp. 2-3. 
10 G. Mundet y J. Mayans, “El món de la vitinivicultura. Una investigació sobre fotografia i fonts orals”, original mecanografiado, 1999, p. 8. 
11Ibíd., p. 9. 
12 D. Lowenthal, El pasado es un país extraño, op. cit., p. 372. 
13 P. Ethington, “Cronoscopia: La fotografía de la historia”, University of Southern California, original mecanografiado, 2003, p. 10. 
14 Ibíd. 
15 P. Ethington, “LA and the Problem of Urban Knowledge”, en The American Historical Review, p. 6. Accesible en la web en http://cwis.usc.edu/dept/LAS/history/historylab/LAPUHK/ 
16 D. Iglesias, “Ciutat i Patrimoni. Aspectes teòrics i pràctics dels museus urbans”, tesis de maestría de la Universitat de Girona, original mecanografiado, p. 55. 
17 Ibíd., p. 68. 
18 D. Hayden, “Urban Landscape History: The Sense of Place and the Politics of Space”, en P. Groth y T. Todd, Understanding Ordinary Landscapes, New Haven - London, Yale University Press, 1997, p. 120.

dilluns, 1 de juliol del 2019

MÉDICOS DE LA INDEPENDENCIA

"POSTALES DE LA CUB": UN PROGRAMA MUSEOGRÁFICO







En el año 2014, se inauguraba en el vestíbulo de la Facultad de Medicina una exposición temporal denominada "Médicos de la Guerra de Independencia".

Se trataba de una pequeña muestra que giraba en torno el relieve "Homenaje a los médicos de la Guerra de Independencia" que se encuentra en el campus de la Universidad Nacional de Colombia de la Sede Bogotá desde 1940 y formaba parte de un nuevo ciclo museográfico. 

Apropiación social del patrimonio cultural 
Para el Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) era la primera exposición de un nuevo ciclo museográfico, denominado "Postales de la CUB (Ciudad Universitaria de Bogotá), encaminado a activar y poner en valor del patrimonio artístico que se encuentra en el espacio público de la Universidad Nacional de Colombia.

“Esta exposición es, en realidad, una postal. Forma parte de un ciclo museográfico que llamamos Postales de la CUB (Ciudad Universitaria de Bogotá), que a través de un formato modesto trata de identificar y valorar el patrimonio cultural que contiene este espacio público”, explicaba el profesor Edmon Castell, director del SPM. Para ello, la exposición iba acompañada de algunos objetos, fotografías y datos de interés como la técnica de elaboración, el estado de conservación, la biografía de su creador y toda la historia detrás del relieve, considerada como una de las más representativas del maestro Rodríguez.
“La muestra tiene varios objetivos: generar un sentido de pertenencia por la Institución entre todos los estamentos de la comunidad universitaria, recuperar espacios que son comunes con fines culturales y rescatar obras artísticas que vemos todos los días, pero jamás nos hemos detenido a observar”, explicaba Raúl Sastre, decano de la Facultad de Medicina.

Uno de los elementos que más llamaba la atención es un gran rompecabezas con un detalle del relieve, con el cual los visitantes pueden interactuar. Al respecto, el profesor Castell detallaba que los “legados de la Universidad están en constante construcción y destrucción. Por eso, ‘Médicos de la Independencia’ tiene un formato armable. Invitamos a la comunidad a que lo desarme, pero de igual forma a que lo vuelva a armar”, indicaba el profesor Edmon. 

La idea era que este ejercicio de construcción y deconstrucción permitiera que esos legados fueran más conocidos y accesibles entre los miembros de la comunidad. 

El relieve "Médicos de la Guerra de Independencia"
"El relieve Homenaje a los médicos de la Guerra de Independencia es una representación figurativa. En primer plano, presenta una figura femenina. Su rostro está de perfil, lleva un gorro en la cabeza y el cabello trenzado. Se encuentra de pie, descalza y su pierna derecha doblada y apoyada sobre la cartela de inscripción. Viste una túnica larga, de manga corta y anudada a la cintura.


En segundo plano, en el costado inferior derecho del relieve, se ven dos figuras masculinas. La primera es un hombre adulto, de perfil y sentado. Su cabeza está flexionada y cubierta por un manto, destacan su barba, bigote y cejas pobladas. Viste un pantalón corto que deja ver sus piernas, entre las que se observa un rifle en posición vertical. La segunda figura masculina está de frente, acurrucada, con la cabeza y la mano derecha vendadas. Lleva una camisa y, al parecer, también un pantalón corto que deja ver sus piernas. 

En tercer plano, de izquierda a derecha, se observa: el símbolo de la medicina conocido como el bastón de Esculapio (serpiente enredada en 11 una vara), un caballo de perfil mirando hacia la izquierda, tres puntas de bayoneta y el asta de una posible bandera.



En la parte inferior del relieve, en letra mayúscula y tipo imprenta, aparece la siguiente inscripción: “HOMENAJE A LOS MEDICOS DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA. JOSE FELIZ MERIZALDE - JOSE C. ZAPATA - PEDRO LASSO DE LA VEGA - FRANCISCO IGNACIO CARREÑO - MIGUEL IBAÑEZ - MANUEL M. QUIJANO - CARLOS MOORE – BENITO OSORIO Y SANTOS GONZÁLEZ - JOAQUÍN GARCIZ – JUAN MA PARDO. EL CUERPO MÉDICO COLOMBIANO. MCCMX. MCMXXXX”.

Finalmente, en el costado superior izquierdo se observa la firma del autor tambien en letra mayúscula y tipo imprenta: “J.D. RODRIGUEZ”. El relieve está enmarcado en un recuadro de piedra elaborado por listones rectangulares".




Denominación: Relieve en piedra
Título: Homenaje a los Médicos de la Guerra de Independencia
Autor: José Domingo Rodríguez
Época: Siglo XX
Año: 1940
Dimensiones: 135 cm x 154 cm x 4.5 cm (2 cm interno)
Ubicación: Muro Occidental de la puerta de acceso a la Facultad de Medicina, Ciudad Universitaria de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.



La dirección del montaje museográfico y escenografía de la exposición 'Los médicos de la Independencia' en el vestíbulo de la Facultad de Medicina en el campus de la Universidad Nacional de Colombia estuvo a cargo de Edmon Castell, geógrafo y museólogo, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.


Año de realización del montaje: 2013


ETIQUETADOS TERRITORIALES

ETIQUETADO TERRITORIAL O "PLACE BRANDING"

Imagen de marca

El etiquetado territorial es una estrategia de competitividad entre territorios que se relacionada con la construcción y promoción de la imagen estereotipada o de marca de un determinado paisaje cultural. El punto de partida de este tipo de estrategia de mercantilización icónica del territorio “consiste en la selección y difusión de una serie de rasgos característicos, específicos y excepcionales, del paisaje de cada lugar, que se reputan «positivos» o «atractivos» para construir su «imagen de marca»”. 

Efectos de la mercantilización icónica del paisaje
Como nos recuerdan geógrafos como Oriol Nel-lo, este proceso de etiquetado territorial tiene una serie de efectos contraproducentes para la misma preservación de los valores de los paisajes culturales que, en principio, se pretende promover. 

En primer lugar, “la reducción de un paisaje urbano a imágenes estables no solo elimina la complejidad y la corporeidad, sino que al fijar determinados rasgos, deviene en buena medida incompatible con la noción de cambio, de transformación, que es inherente a cualquier paisaje y, por tanto, contribuye a hacer incomprensibles los procesos y los conflictos sociales que la crean y la transforman. 

Devoradores de paisajes
En segundo lugar, la mercantilización icónica del paisaje urbano tiende a reducir las percepciones posibles a una sola. La aplicación de etiquetados territoriales conlleva la sustitución de la polisemia a una monosemia de sentidos que, de facto, constituye un tipo de "borrado de memoria" sobre un lugar y/o paisaje. 

En tercer lugar, la reducción de las ciudades a etiquetas destinadas a la promoción ayuda a que nos relacionemos con el espacio urbano no como individuos o como ciudadanos, sino únicamente como clientes o consumidores -«devoradores de paisajes» según el término acuñado por Jost Krippendorf en 1977- Finalmente, el etiquetado de las ciudades suele ser una mala guía -discriminatoria e ideológica- para las políticas de intervención en el paisaje”.

La divulgación preventiva
Frente las presiones de mercantilización icónica del paisaje, existen otro tipo de estrategias de comunicación, como la divulgación preventiva, que buscan generar cambios significativos en la potenciación del uso de los bienes culturales y paisajes sin mermar, al mismo tiempo, en la preservación de estos bienes y en la apreciación de sus usuarios. 

A través de la divulgación preventiva es posible impulsar la democratización u visibilización de las comunidades entendiendo que los medios de comunicación -y especialmente los de proximidad-, no solo generan contenidos culturales sino que contribuyen a la conformación y preservación de los imaginarios sociales. Desde la divulgación preventiva, los medios de comunicación de proximidad -locales o comunitarios- son medios de comunicación social y, de forma simultánea, espacios de empoderamiento cultural de las comunidades locales. 

Es por todo ello que el diseño, conceptualización e implementación de un programa de exposiciones con carácter itinerante -como el de Ida y vuelta que impulsó el Sistema de patrimonio y Museos entre el 2007 y 2014- soportado en una estrategia de divulgación preventiva responde no sólo a un esquema de gestión descentralizada del patrimonio cultural y ambiental, sino también a un modelo interpretativo y a una estrategia de activación patrimonial que, en el mediano plazo, trata de generar y al mismo tiempo desarrollar una cultura patrimonial en las comunidades y territorios que puede contrarestar las fuertes presiones de mercantilización icónica del paisaje.

(continuará...)

TUMACO EN EL ESPEJO

PAISAJES DE LA VIDA COTIDIANA, EN EL ESPEJO DE AGUA DE POSGRADOS

Traer el espacio a la vida
"Tumaco, paisajes de la vida cotidiana", es una exposición que forma parte de un proyecto del Centro de Pensamiento y Acción de las Artes que explora la dimensión pública y espacial de la cultura como una garantía, y una dimensión, de la multiplicidad y diversidad cultural. Las fotografías de Galo Naranjo que conforman la exposición nos acercan a unas culturas vivas y a un mundo que, no por distante del centro, está menos dotado de coherencia y de historias propias. Sin duda, al mirar de nuevo y poner atención a los registros fotográficos de Tumaco, podemos pensar y, de alguna forma como nos pedía la geógrafa Doreen Massey, "traer el espacio a la vida".
"Tumaco, paisajes..." en el Espejo de Agua (fotografía de Edmon Castell)


En el Espejo de Agua de Humanas
En el mes de junio del 2019, la exposición "Tumaco, paisajes de la vida cotidiana”, en la cual se evocan lugares de la vida urbana y cotidiana de este puerto sobre el Pacífico colombiano se instaló en el emblemático "Espejo de agua" del edificio de Posgrados de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.
“Los lugares de la vida urbana diaria son, por su propia naturaleza, comunes, cotidianos, ordinarios, etc. y, posiblemente por ello, sus significados no acostumbran a ser explícitos. De ahí que sea siempre necesario un gran esfuerzo para aprehender y hacer comprensible el sentido de los paisajes de la vida cotidiana”, afirmaba el profesor Edmon Castell.
"Tumaco, paisajes..." en el Espejo de Agua (fotografía de S. Ruiz)
“El compromiso es con la gente de Tumaco, es poder contar cómo es su territorio, su lugar, su alegría, eso para mí es muy grato, además de ver cómo la capa de mi mirada se sumaba a la de otros para visibilizar la cultura tumaqueña”, revelaba el fotógrafo Galo Naranjo sobre el sentido de la exposición que se presentaba en el campus de la Sede Bogotá. 




El proyecto museográfico
Este proyecto museográfico buscaba vindicar la dimensión pública de la cultura presente en el espacio de ese municipio y que “constituye una garantía de la multiplicidad y la diversidad de las culturas vivas”, según el profesor Edmon Castell, director de la exposición. Una muestra fotográfica organizada en cuatro ámbitos: las escaleras, las motocicletas (que muestran desvanecimientos derivados del movimiento de la urbe), el cementerio y las texturas y pasillos que para el profesor Castell “conforman un entramado coherente y una forma de entender el mundo para apropiarse de él”.
"Tumaco, paisajes de la vida cotidiana..." en el Espejo de Agua (fotografía de S. Ruiz)












(continuará...)

dissabte, 29 de juny del 2019

VOCES DE RESISTENCIA

"NUESTRA CULTURA ES NUESTRA RESISTENCIA"

"Nuestra cultura es nuestra resistencia". 2010
"Nuestra cultura es nuestra resistencia" fue una exposición que se instaló en el año 2010 en el Claustro de San Agustín, sede del Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) de la Universidad Nacional de Colombia, a partir del trabajo fotográfico desarrollado en Guatemala por Jonathan "Jonás" Moller, fotógrafo documentalista y activista por los derechos humanos.

“Esta exposición cuenta con 40 fotografías a blanco y negro y una a color, está dividida en tres partes; la primera muestra la represión de estas comunidades indígenas mayas, la segunda evidencia el proceso de refugio con documentación cuando salen de sus poblaciones y se van a comunidades de resistencia, la tercera expone la recuperación, donde se ve el proceso de exhumación de los cadáveres de las comunidades indígenas y se termina con una fotografía a color, donde se quiere dejar en evidencia la esperanza en la vida de estas comunidades”, afirmaba Kelly Carpio, coordinadora de museografía del Sistema de Patrimonio y Museos.

Desarraigo y desposesión de indígenas mayas
La exposición intentaba rescatar la memoria histórica de las poblaciones, en su mayoría indígenas mayas, que fueron desarraigadas durante los 36 años que duró el conflicto armado (1960-96) en Guatemala. 

En ese periodo, del total de la población (calculado en cerca de nueve millones de personas a principios de los años ochenta) más de 250 mil personas fueron asesinadas o desaparecidas, más de 450 aldeas fueron completamente arrasadas y más de un millón y medio fueron desplazadas.

"Quiero que la exposición muestre un poco de historia, que conozcan la experiencia de estas poblaciones desarraigadas en Guatemala y dar una carga digna y humana a la gente”, afirmaba el fotógrafo Jonás Moller.
Las imágenes y los textos reconstruían la historia y experiencia de los guatemaltecos que vivieron y sufrieron esta tragedia, además de reflejar la humanidad y dignidad de estas personas.

“Podría llevar nuestra voz para publicarlo en otros lugares”
Estas fueron las palabras de un indígena maya que motivaron al fotógrafo ‘Jonás’ a exponer imágenes en blanco y negro sobre el conflicto armado en Guatemala. Las fotografías eran una mezcla de arte y activismo. 
La exposición intenta rescatar la memoria histórica de las poblaciones, en su mayoría indígenas mayas, que fueron desarraigadas durante los 36 años de conflicto armado (1960-96) en Guatemala.
Frente a esto, Jonathan ‘Jonás’ Moller, fotógrafo, documentalista y activista de los derechos humanos norteamericano, opinaba: “Quiero que la exposición muestre un poco de historia, que conozcan la experiencia de estas poblaciones desarraigadas en Guatemala y dar una carga digna y humana a la gente”. 

Y agregaba “Por otro lado, quiero sensibilizar, enseñar y que se queden con una conciencia de Guatemala, con lo que ha pasado, preocupándose por la historia y generar una reflexión para Colombia en cuanto al conflicto, a la represión, la violencia y también a la situación de las poblaciones indígenas en este país”.

Además de en el Claustro de S. Agustín, está exposición se instaló en el edificio 310 de la Facultad de Ciencias Económicas y en la Casa Museo Gaitán.


La dirección del montaje museográfico y escenografía de la exposición 'Nuestra cultura es nuestra resistencia', basada en el trabajo fotográfico de Jonás Moller, en el Claustro de San Agustín estuvo a cargo de Edmon Castell, geógrafo y museólogo, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Año de realización del montaje: 2010

Universidad Nacional de Colombia
Rector: Moisés Wasserman
Vicerrectora General: Beatriz Sánchez

Sistema de Patrimonio Cultural y Museos (SPM), Sede Bogotá
Vicerrector de Sede Bogotá: Julio Colmenares
Dirección Académica de Sede: Juan Manuel Tejeiro
Oficina de Planeación Institucional y del Territorio: Nelson Lugo






NUESTRA CULTURA ES NUESTRA RESISTENCIA. REPRESIÓN, REFUGIO Y REPRESIÓN EN GUATEMALA. 
Exposición fotográfica de Jonathan ‘Jonás’ Moller" es un proyecto museográfico del Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) de la Universidad Nacional de Colombia y Rights Action, USA




Dirección expográfica: Edmon Castell
Coordinación museográfica: Kelly Carpio
Diseño museográfico: Carlos Díazgranados
Montaje: Darío Fontecha, Carlos Rojas, Kelly Carpio, Guillermo Torres, Carlos Díazgranados, Juan Carlos Blanco y José Guío

Organizan
Sistema de Patrimonio Cultural y Museos (SPM) de la Universidad Nacional de Colombia
Rights Action, USA

Apoyan
División de Archivo y Correspondencia de la Universidad Nacional de Colombia

Agradecimientos:
Grahame Russell
Jonathan ‘Jonás’ Moller
Ramon García Piment




dissabte, 13 d’abril del 2019

PRESENCIA NEGRA

PRESENCIA NEGRA EN BOGOTÁ

"Presencia negra en Bogotá" fue una exposición que, implementada en el 2013 por el Sistema de Patrimonio y Museos (SPM), procuraba, desde el espacio público de la ciudad de Bogotá, hacer visible una presencia ignorada... 
Montaje de la exposición "Presencia Negra en Bogotá"



“Presencia negra” constituía, en este sentido, un intento de comprensión de aquello que es colectivo, que es público, pero que no necesariamente es visible, a pesar de tener dos protagonistas reales y tangibles: uno, las personas, hombres y mujeres, con sus historias de vida y dos, el espacio público, es decir, el paisaje urbano. 

Las imágenes y textos seleccionados por la profesora Mercedes Angola y el profesor Maguemmati Wabgou, nos acercan al sentido de lugar, al sentido de pertenencia a un lugar concreto, esto es, al proceso de cómo los sitios adquieren sentido para una comunidad determinada, de cómo los lugares son habitados, apropiados, celebrados y recordados por la gente que los ocupa. Por tanto, “Presencia negra” es una propuesta para captar la historia del espacio urbano y para entender la historia territorial de un grupo concreto.



De esta forma, la muestra expositiva, derivada de un esfuerzo de investigación para hacer comprensible un paisaje urbano, pero a un nivel más interno, era la materialización de ese esfuerzo cuyo fin es descifrar significados que no son visibles. Sin embargo, esta exposición nos acercaba también a la historia de la museología como un ejercicio compartido, nos ilustra sobre procesos participativos de activación de determinados patrimonios colectivos y nos inspira para, posiblemente, tomar nuevos caminos de desarrollo y construcción de museología desde la Universidad Nacional de Colombia.


En este intento, “Presencia negra” se percibía como un ejemplo de construcción democrática de historia pública y museología participativa, diacrónica, inmersa en un proceso que es colectivo, denso, complejo, difícil, en el que, no obstante las barreras, han participado investigadores, estudiantes y administrativos (hombres y mujeres de carne y hueso), quienes, en última instancia, han trabajado de forma conjunta para hacer visible una presencia ignorada en un espacio público concreto, y para dar sentido y/o significado a un paisaje cultural determinado.


"Presencia Negra en Bogotá", en el Claustro de S. Agustín
En el fondo, esta muestra museográfica contenía una defensa activa de la historia de la museología como un ejercicio colectivo y público. En síntesis, fue una exposición que está a cargo del paisaje urbano y que nos habla desde el sentido de lo público. En consecuencia, “Presencia negra” era una exposición que nos dice que sin espacio público no hay ciudad y que, nos recordaba que, sin espacio público, no hay ciudadanos y, por ende, no existe una ciudadanía compartida. 



Bienvenidos a las fotografías de “Presencia negra” que, en diálogo con otras fuentes orales, nos transportaba a historias territoriales que documentan procesos de apropiación y segregación espacial.


La dirección del montaje museográfico y escenografía de la exposición 'Presencia negra en Bogotá' en el Claustro de San Agustín de la Universidad Nacional de Colombia estuvo a cargo de Edmon Castell, geógrafo y museólogo, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Año de realización del montaje: 2013
Diseño museográfico: Carlos Diazgranados

dissabte, 6 d’abril del 2019

ARQUITECTÓNICO

EL CAMPUS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

Además de todos los museos y colecciones museográficas, la Sede Bogotá cuenta con un campus que, en si mismo, es uno de los componentes patrimoniales más importantes de la Universidad Nacional de Colombia. 

Destaca en este espacio público de la Universidad, que inició su construcción a partir de 1936, un conjunto de edificios que se caracterizan por su sencillez, simetría y el color blanco, motivo por el que el campus de la Universidad recibió el apelativo de “ciudad blanca”.

Además del patrimonio arquitectónico y urbanístico, el campus de la Sede Bogotá contiene cerca de 120 esculturas y monumentos, así como cerca de 130 pinturas, dibujos y grabados dispersos en la ciudad universitaria de la UN.

Debido a la falta de documentación, algunas de estas piezas no han podido ser cabalmente protegidas. Se trata de un patrimonio mueble que conservado por fuera de los museos de la Universidad en distintas oficinas, facultades y dependencias, constituye, en su conjunto, una de las colecciones artísticas más importantes del país.


La exposición "Patrimonio arquitectónico"
"Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad Universitaria de Bogotá" fue una muestra fotográfica instalada el año 2013 que buscaba dar a conocer la iniciativa del grupo de ideólogos, urbanistas, proyectistas y constructores que en la década de los treinta del siglo XX hizo posible el Campus de la Universidad Nacional de Colombia. 



Este grupo conformó el primer cuerpo de profesores que orientó la primera Facultad de Arquitectura del país en 1936, y orientó las primeras generaciones de arquitectos colombianos que actuaron en el ámbito nacional y que desplegaron la propuesta arquitectónica moderna. 
La Universidad Nacional de Colombia busca con esta exposición [implementada el año 2013] socializar, valorar y activar el patrimonio arquitectónico de la Ciudad Universitaria de Bogotá
Así mismo, muestra a la comunidad universitaria algunos de los edificios construidos, principalmente, en el periodo Ciudad Blanca en la Ciudad Universitaria de Bogotá como en otros periodos constructivos; 18 de estas edificaciones fueron declaradas por el Ministerio de Cultura en 1996 y en 2007, Bien de Interés Cultural de carácter nacional.

La Ciudad Universitaria de Bogotá nació, a partir de 1936 como paradigma de un proyecto que marcó los inicios de la modernidad pedagógica, arquitectónica y urbana en Colombia.

Como paradigma pedagógico moderno, rompió con un modelo educativo imperante de carácter dogmático religioso e introdujo estructuras de pensamiento laicas en las que se conjugaron los diseños de los campos científicos como futuros departamentos, el diseño curricular y el diseño arquitectónico funcional para la comunidad universitaria.

Como paradigma arquitectónico moderno, se distanció de las tradiciones coloniales y republicanas de construcción y diseño e introdujo en el país condiciones conceptuales, arquitectónicas y técnicas de movimientos y vanguardias en boga en Europa, pero ajustadas a las características y necesidades de Bogotá; permitió, además, explorar nuevos materiales para la creación y construcción de nuevas formas arquitectónicas.

Y como paradigma urbanístico moderno, el proyecto introdujo los conceptos de Ciudad Universitaria en Colombia y Latinoamérica, y sirvió de modelo a los países de Sur América para el diseño y construcción de sus propios campus; fue pionero en la planeación de un conjunto monumental urbanístico en el s. XX y permitió la expansión de la ciudad de Bogotá hacia el occidente.

La Ciudad Universitaria de Bogotá hizo parte del programa de gobierno “La Revolución en Marcha” de Alfonso López Pumarejo (1934 – 1938), como un intento de modernizar el país por medio de una educación laica al servicio de la investigación y la crítica social.

El pedagogo Fritz Karsen y el arquitecto Leopoldo Rother llevaron a cabo uno de los más importantes proyectos urbanísticos de la ciudad al construir un campus universitario donde se articuló la arquitectura moderna local y se dignificó la educación superior.



[en desarrollo...]


dijous, 28 de març del 2019

CARNAVAL UNIVERSITARIO

Edmon Castell, en el Carnaval UN. 2011
EL CARNAVAL UNIVERSITARIO, LA REINVENCIÓN DE UNA TRADICIÓN

"Carnaval universitario" fue una exposición que, desde el año 2011, impulsaron la Dirección de Bienestar y el Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) de la Universidad Nacional de Colombia con el propósito de interpretar, como se explicaba en los materiales de difusión, las tradiciones festivas de la Universidad Nacional de Colombia y generar un mayor acercamiento entre las manifestaciones festivas de la Universidad y aquellas que se producen en Bogotá, entendida como una «nación de naciones».

La exposición pudo inaugurarse en el marco de la Semana Universitaria de 2011, con el apoyo de la División de Archivo y Correspondencia y pudo instalarse en la Biblioteca Central y el Archivo Histórico del campus de la Ciudad Universitaria y, en el año 2013, en la plaza Bolívar de Bogotá.
“El carnaval es una expresión que tuvo su nacimiento en las reivindicaciones de los estudiantes –como la cátedra libre y el campus– y ha sido columna vertebral en la estructuración y consolidación de la Universidad”, afirmaba Elizabeth Moreno, directora (2013) de la Unidad de Gestión de Proyecto de la Dirección de Bienestar Universitario de la Sede Bogotá
Carnaval UN, patrimonio inmaterial de Bogotá
A través de la exposición "Carnaval Universitario", la Universidad Nacional de Colombia buscaba que se conocieran aspectos diversos de lo que fueron los grandes carnavales estudiantiles de los años veinte a los cuarenta del siglo XX. 

Elementos de "Carnaval Universitario (J. Sierra)
Fueron precisamente estas festividades las que orientan el proceso de reinvención del Carnaval Universitario del siglo XXI. En este sentido, uno de logros del renovado carnaval fue la recuperación de las músicas de aquellos años, la revitalización del Día del Estudiante y el descubrimiento en los archivos de la Universidad de fuentes primarias sobre el festejo carnavalesco estudiantil, considerado uno de los grandes acontecimientos de la ciudad de Bogotá.

La Universidad había sido escenario de estas historias e intentaba que, esas tradiciones festivas hicieran parte de una memoria viva de Bogotá y Colombia.

Desde la exposición se proponía un acercamiento a una ciudad festiva donde se ponían en escena cada año unas 270 celebraciones; para esta exposición hemos invitado a quince de estos fastos que consideramos representativos de una tipología festiva en la que se entrecruzan celebraciones de tradición religiosa o ancestral de las comunidades, fiestas de modernidad o de modernización, fiestas de grupos étnicos o poblacionales, fiestas escolares, urbanas o campesinas, fiestas locales, fiesta de nación y fiestas protesta.

La exposición
Las imágenes exhibían aspectos que rescataban la memoria y el recuerdo, en una especie de reinvención de tradiciones que buscan combatir las desastrosas secuelas del olvido, campos privilegiados de lo político.


Los componentes de esta exposición, nos introducen en la esfera de lo social, universo central de la reflexión sobre el sentido de lo festivo, al presentarnos las diversas formas de concebir elementos tan preciados como la risa, la crítica, la inversión, la subversión, la pertenencia y la construcción de comunidad.


El Carnaval que involucra en su escenificación elementos simbólicos, ceremoniales y discursivos, como expresión festiva, posee un Objeto Celebrado, es decir, un referente principal que convoca a la celebración, un Sujeto Celebrante, que se refiere a la comunidad o grupo que asume el fasto, y una serie de rituales festivos que involucran maquillajes, disfraces, sonidos, luces, músicas, bailes, danzas, liturgias y representaciones. Asimismo, reúne expresiones estéticas, que a través de la dramaturgia y el manejo de la escenografía de lo festivo, expresan un orden social diferente del habitual.

Con base en estos conceptos la exposición Carnaval UN, la invención de una tradición  interpretaba parte de la tradición festiva de la Universidad Nacional, desde su primera aparición en los años veinte hasta el año 2010, tales como partituras, fotografías, videos y periódicos que registran algunas puestas en escena de carnavales que se han realizado en diversas épocas de su historia.

Dos ejes servían de hilo conductor de estas fiestas. El primero eran los actos festivos patrimoniales de las comunidades en donde se privilegian culturas referenciales que desbordan el simple espectáculo; el segundo estaba constituido por las festividades en las que se identifican claramente un «objeto celebrado» y un «sujeto celebrante», entendido el primero como el ser o acontecimiento que es evocado por ritos o símbolos, y el «sujeto» como aquella colectividad que realiza la fiesta y la dota de significados, en cuyo interior los grupos o individuos desempeñan funciones o roles específicos de carácter organizado o ceremonial.





La dirección del montaje museográfico y escenografía de la exposición 'Carnaval UN, la invención de una tradición' estuvo a cargo de Edmon Castell, geógrafo y museólogo, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.



Año de realización del montaje: 2013





En el siguiente enlace Web es posible descargar una de las versiones de la pieza de comunicación de la exposición.