dissabte, 13 de juliol del 2019

CRONOSCOPÍAS

LA FOTOGRAFÍA URBANA, MÁQUINA DEL TIEMPO (1) 
Breve ensayo sobre el valor y uso de las colecciones fotográficas en los museos de ciudad 
EDMON CASTELL 

La fotografía es una máquina del tiempo porque, ante todo, es una máquina espacial. Construye un mapa inteligible de la superficie visible de la Tierra tal como comparece frente al lente. Este mapa soporta el pasado y nos permite adentrarnos en él. 
Phil Ethington, Cronoscopia: la fotografía de la historia 



La fotografía, el telégrafo y el teléfono, entre otros, forman parte de un gran conjunto de invenciones del siglo XIX que revolucionaron radicalmente nuestra percepción del tiempo y del espacio. Actualmente, parece que somos más conscientes de la influencia que ejercen las innovaciones tecnológicas en nuestra vida cotidiana y, respecto a la fotografía, asumimos que las interpretamos de manera automática. Pero, ¿comprendemos en realidad el papel que han desempeñado en la formación de nuestro sentido de pasado y presente? 

Consecuente con su misión de explorar las vías a partir de las cuales la memoria de una ciudad se crea, representa, institucionaliza, disemina y congela en una comunidad (2), el Museo de Bogotá inicia, con la exposición “La fotografía urbana: máquina del tiempo”, una línea de investigación en torno a la fotografía urbana. Se trata de un proyecto que busca entrecruzar debates recientes impulsados desde disciplinas tan diversas como la historia social, la antropología urbana, la geografía cultural, la arquitectura del paisaje y la sociología visual, entre otras. 

Este breve texto es la primera sistematización de algunas ideas sobre el valor y uso de las colecciones fotográficas en los museos de ciudad, expresadas en algunas hipótesis y en el esbozo de múltiples reflexiones. Por todo ello, estas líneas solo pueden concluir, como en las historias del cómic, con: “Continuará”. 

EL OJO DE LA HISTORIA
La fotografía urbana, en sus inicios, fue el fruto de una limitación de orden técnico. Una de las primeras fotografías tomadas por Daguerre en 1839 es la de un paisaje urbano de París, en la que “destaca la figura solitaria de un hombre, cuya silueta fue captada por la cámara gracias a que permaneció quieto por estar limpiando su calzado” (3). Los largos tiempos de exposición, que requería la fotografía, exigían la inmovilidad del motivo que se deseaba fotografiar. Esta limitación técnica fue superada pocos años más tarde al congelar los movimientos de personas y vehículos en los paisajes urbanos. Con ello, los fotógrafos pudieron registrar el movimiento y, de alguna manera, el paso del tiempo ya que “se imaginaban a sí mismos como historiadores que registraban un mundo evanescente y que trabajaban precisamente para hacer eso” (4): para retratar las cosas como si fueran reliquias destinadas a la extinción. En menos de doscientos años de existencia de la fotografía, los fotógrafos –profesionales, aficionados, espontáneos o locales– han producido una gran cantidad de imágenes de diversas ciudades, que muestran escenas de la vida cotidiana, edificios, ceremonias, etc. del pasado “tal como fue”. 
La fotografía urbana está conectada con la sensación de un mundo que desaparece. Esta interpretación de la fotografía como consecuencia de una “dialéctica negativa” coincide, curiosamente, con la manera retrospectiva en que vemos, desde el presente, las viejas fotografías. La nostalgia, que proyectamos en ellas, es un sentimiento que no se dirige hacia el pasado en sí, sino hacia las ausencias del presente. Las fotografías evocan “aquello que ya no somos”, todo aquello que hemos perdido. 

Las fotografías, como indica el escritor Salman Rushdie refiriéndose a las imágenes de su infancia, se convierten en artefactos que nos recuerdan que es nuestro presente el que se ha vuelto extraño y que el pasado es nuestro hogar “aunque un hogar en una ciudad perdida en la niebla del tiempo” (5). 

VIEJAS FOTOGRAFÍAS 
Hoy en día, los millones de fotografías realizados desde el siglo XIX no son solamente un registro documental, sino, ante todo, una parte activa, viva, de nuestro patrimonio cultural (6). El “descubrimiento” relativamente reciente de las antiguas fotografías ha sido obra de muchas y diferentes manos: coleccionistas, libreros, archivistas, curadores de exposiciones, historiadores locales y comunidades de artistas (7). Actualmente, es posible encontrar colecciones en todos los continentes y en una multitud de instituciones públicas: museos, bibliotecas y archivos, así como también privadas: compañías comerciales, familias y fotógrafos profesionales. 

En las cajas de fotografías antiguas se encuentra una rica y multiforme visión del pasado, que a veces tarda en integrarse como tal en la historia oficial. Es así porque las fotografías casi no pueden hablar por sí mismas, aunque las historias que transmiten son transparentes, permanecen crudas (8), necesitan entrar en diálogo con otras fuentes y difícilmente pueden ser interpretadas de manera aislada. 

Como sugieren algunos antropólogos, una fotografía puede ser un objeto de arte, un ítem de una investigación etnográfica, una reliquia familiar o todo ello al mismo tiempo. Como otros artefactos, las fotografías fueron hechas por alguien con alguna intención, razón por la cual pueden ser usadas e interpretadas de múltiples maneras (9). 

Precisamente, la metodología aplicada en el estudio de las fotografías debe estar especialmente dirigida a la percepción de aquello que en especial nos transmiten: 

1. La información que suministran es diferente de la que nos proporcionan las fuentes escritas, pues muestran una minúscula porción de tiempo y espacio con el máximo detalle. 

2. La posible manipulación a que pueden ser sometidas es de carácter diferente del que acostumbra a darse con los textos. Aunque el ojo del fotógrafo esté dirigido a determinados aspectos y elementos que considera relevantes, y las composiciones puedan parecer artificiales o forzadas, el material que forma la fotografía, aquello que registra personas, edificios, etc., es necesariamente real (10). 
 
Existen otras ventajas y dificultades en el uso de las fotografías como testimonio del pasado. A veces, la ausencia de contexto (fechas, nombres de personajes y escenarios, procedimientos, procedencia, etc.) en los documentos fotográficos es habitual y obstaculiza la lectura al hacer que su mensaje resulte ambiguo y difícilmente descifrable. Por otro lado, nunca debe olvidarse que la fotografía está estrechamente ligada a la sociedad en que se produce: su ojo y sus focos de atención son los de ella, así como la imagen del mundo que transmite. El material visual “nos explica el pasado con sus propias formas de representación” (11). 

TIEMPO Y ESPACIO A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA: CRONOSCOPIA 
Aún no hemos comprendido totalmente el impacto de las fotografías sobre nuestro sentido del pasado. En principio, no nos ofrecen crónicas ni procesos, sino impresiones, instantáneas, efímeras plasmaciones de fragmentos del pasado. Para algunos, “describen solo momentos congelados, estáticos, sacados de la experiencia vivida, que no transmiten ningún sentido de la conexión diacrónica” (12), es decir, de los fenómenos que ocurren a lo largo del tiempo. 

No obstante, una de las potencialidades de la fotografía es que otorga “especialidad” a lo 
histórico. La historia no se desarrolla en el tiempo: ocurre en y a través del espacio y “literalmente, la historia ocupa lugar”13. Este hecho se hace tangible cuando comparamos dos fotografías de un mismo escenario realizadas en dos momentos diferentes. Ahí, la fotografía urbana se convierte en una máquina del tiempo y del espacio. Una máquina que, volviendo a nuestro epígrafe, “construye un mapa inteligible de la superficie visible de la Tierra tal como comparece frente al lente. Este mapa soporta el pasado y nos permite adentrarnos en él” (14). 

La fotografía urbana es un instrumento que permite comprender las transformaciones espaciales y sociales. La lectura de series temporales lleva a reconocer los trazos de un mundo que ya no existe (15). El torrente de fotografías de un mismo escenario desborda nuestra tendencia a ver la imagen urbana como reflejo de un mundo socialmente estático. El poder cautivador de las series fotográficas radica, precisamente, en esa capacidad para transformar nuestro conocimiento y entendimiento del paisaje urbano. 

En este orden de ideas, casi todos los museos urbanos del mundo poseen colecciones fotográficas que responden al deseo de documentar los cambios de la ciudad en los últimos dos siglos (16). Mediante esta aproximación, desde un comienzo, fue posible crear una línea evolutiva convincente del desarrollo de la ciudad, aunque con ello se corrió el riesgo de proporcionar una definición de la imagen urbana que destacaba y sobredimensionaba la presencia física y la estructura de la ciudad. La gente aparece “representada en estas expresiones, pero se encuentra en un segundo lugar por detrás del paisaje urbano” (17). A pesar de estos riesgos, las fotografías documentales, periodísticas, comerciales e instantáneas de aficionados revelan las diferentes caras de la historia del paisaje urbano (18). Por ello, la fotografía urbana es un valioso artefacto para captar y retener las memorias territoriales que guardan las calles, plazas, edificios y lotes vacíos de la gente que vive en la ciudad. 

NOTAS 

1 Diversas personas -algunas sin siquiera saberlo- han contribuido a dar forma a las ideas específicas que se desarrollan en el presente ensayo. Entre ellas, debemos mencionar las  aportaciones y comentarios de Phil Ethington, Guillem Mundet y David Iglesias. 
2 E. Castell y L. C. Colón, Museo y ciudad: Teatros de la memoria, Bogotá, IDCT, 2003, p. 7. 
3 A. Castellanos, “Fotografiar la ciudad de México”, en N. García Canclini, A. Castellanos, A. Rosas Mantecón, La ciudad de los viajeros, México, Editorial Grijalbo, 1996, p. 43. 
4 D. Lowenthal, El pasado es un país extraño, Madrid, Akal, 1985, p. 372. 
5 “The past is a foreign country, they do things differently there [...] But the photographs tells me to invert this idea; it reminds me that it is my present that is foreign and that the past is home, albeit a home in a lost city in the mists of time”. S. Rushdie, Imagined Homelands, Essays and Criticism 1981-91, citado por R. Samuel en The Theatres of Memory. Past and Present in Contemporary Culture, Nueva York, Verso, 1994, p. 377. 
6 H. Cornwall-Jones, “Historic Photographic Collections: an untapped resource?”, en Information, Vol. 5, No. 3, 2001, p. 1. 
7 R. Samuel, Theatres of Memory..., op. cit., p. 343. 
8 Expresión tomada de E. Edwards, Raw Histories. Photographs, Antropology and Museums, Londres, Berg, 2001. 
9 H. Cornwall-Jones, “Historic Photographic Collections...”, op. cit., pp. 2-3. 
10 G. Mundet y J. Mayans, “El món de la vitinivicultura. Una investigació sobre fotografia i fonts orals”, original mecanografiado, 1999, p. 8. 
11Ibíd., p. 9. 
12 D. Lowenthal, El pasado es un país extraño, op. cit., p. 372. 
13 P. Ethington, “Cronoscopia: La fotografía de la historia”, University of Southern California, original mecanografiado, 2003, p. 10. 
14 Ibíd. 
15 P. Ethington, “LA and the Problem of Urban Knowledge”, en The American Historical Review, p. 6. Accesible en la web en http://cwis.usc.edu/dept/LAS/history/historylab/LAPUHK/ 
16 D. Iglesias, “Ciutat i Patrimoni. Aspectes teòrics i pràctics dels museus urbans”, tesis de maestría de la Universitat de Girona, original mecanografiado, p. 55. 
17 Ibíd., p. 68. 
18 D. Hayden, “Urban Landscape History: The Sense of Place and the Politics of Space”, en P. Groth y T. Todd, Understanding Ordinary Landscapes, New Haven - London, Yale University Press, 1997, p. 120.

divendres, 12 de juliol del 2019

JUSTICIA ESPACIAL

PROBLEMATIZAR LOS OBJETOS DE ESTUDIO: LA JUSTICIA/INJUSTICIA ESPACIAL COMO EJEMPLO

"Es la desigualdad, también en cultura" (Barbieri, 2016). 

Como afirman algunos investigadores, es posible que tengamos menos conocimiento que en otros ámbitos, pero sabemos que existen desigualdades en el acceso, la participación, la creación o la producción cultural. La renta, la formación, el origen, género -o el mismo mismo código postal que ubica el lugar en el que se vive- son factores determinantes de las desigualdades. También en cultura. En este sentido, es posible afirmar que la desigualdad en términos culturales es un hecho estructural e histórico que tiene, también una dimensión territorial. Para interpretar la desigualdad cultural en términos territoriales puede introducirse la categoría "justicia/injusticia espacial", que tiene distintos enfoques:

En términos de distribución

La justicia espacial es un tipo de justicia social. Por ende, se entiende por "justicia territorial" la plicación de los principios de justicia social a las unidades territoriales (Johnston, 342). la justicia espacial se plantea en términos de distribución de los beneficios y las cargas sociales - y la forma en que estos se producen - en función de los lugares en los que vive la población.

En términos de organización y derechos (E. Soja)

La justicia espacial es una forma de organización social para garantiza derechos. La organización de la ciudad debería garantizar una serie de derechos básicos en cualquier lugar de residencia. Un conjunto de derechos que el sociólogo Henry Lefebvre denominó como"el derecho a la ciudad", entendiendo como el derecho " a la vida urbana, a la centralidad renovada, a los lugares de encuentro y de cambios, a los ritmos de vida y usos del tiempo que permiten el uso pleno y renovado de estos momentos y lugares" (Nel.lo, 97)

En términos de acceso

La justicia espacial es una forma de organización espacial para favorecer un acceso equitativo de los ciudadanos a los servicios y oportunidades (Nel.lo, 2014) con independencia del lugar de residencia.

En términos de mecanismo contra la segregación

Desde un punto de vista cultural, la justicia espacial está relacionada con una mayor igualdad en la capacidad de acceso a bienes, servicios y recursos culturales. Para la justicia espacial puede ir más allá de la inclusión, accesibilidad, localización cultural... La justicia espacial es, principalmente, un marco conceptual para pensar y contrarrestar "los mecanismos de opresión que provocan una diferenciación y segregación dentro del espacio" (Franco Puerta, 2014: 73)

En términos de concepto, método académico y herramienta de acción
"La pregunta por la justicia espacial permite poner en primer plano la discusión a cerca de la distribución espacial de los beneficios, los perjuicios y de las oportunidades de acceder o no a los mecanismos para la producción o reproducción de determinadas configuraciones socio-espaciales. Bajo la justicia espacial como concepto, método académico y herramienta de acción pueden reunirse una gran diversidad de investigaciones y procesos que, en américa Latina, abordan los vínculos entre espacio, política y tensiones sociales en diversos contextos, con diferentes poblaciones y desde múltiples perspectivas disciplinarias o políticas. (DRO, 2016)

IMAGEN DE LOS MUSEOS

CONOCIMIENTO E IMAGEN DE LOS MUSEOS UNIVERSITARIOS
En el 2008, docentes de la Maestría en Museología de la Facultad de Artes adelantaban un análisis para sistematizar el conocimiento e imagen de los museos y colecciones museográficas de la Universidad Nacional de Colombia.

Este estudio se enmarcaba en un programa para el desarrollo de nuevas audiencias para el patrimonio cultural universitario, una de las estrategias del Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) de la Universidad que tenía por objeto potenciar un posicionamiento de los museos y colecciones museográficas universitarias en la comunidad universitaria como en la misma ciudad de Bogotá y de la sociedad en general.

Este proyecto tenía como principal objetivo conocer la imagen y percepción que tenía la comunidad universitaria de sus museos. Para dar cuenta de este objetivo se tuvo como punto de partida el dialogo entre el concepto de accesibilidad y las distintas percepciones e imágenes preconcebidas que las personas tienen acerca de los museos. En este sentido, el análisis del estudio se preguntaba por las principales barreras que encuentran las personas para acceder a los museos de la Universidad Nacional de Colombia y que, de alguna forma, se reflejaban en las percepciones e imágenes que tenían y tienen de los museos universitarios.

(en desarrollo...)



Edmon Castell, docente de la Facultad de Artes, fue el responsable del estudio (2008) sobre la imagen de los museos universitarios

DE LA TIERRA A... ARAUCA

'ONCE MIL METROS POR SEGUNDO LLEGA' A ARAUCA
En el 2012, con el acompañamiento de la Banda Musical del Municipio de Arauca, se inauguraba en la Biblioteca Pública Municipal Raúl Loyo Rojas la exposición "Once Mil Metros por Segundo". La exhibición hizo parte de un programa de promoción de lectura impulsado por la Dirección Nacional de Bibliotecas y el Sistema de Patrimonio y Museos de la Universidad Nacional de Colombia.
"Cuando le di un vistazo al museo encontré algo que casi me hace llorar y fue la revista de Supermán, de la que alcancé a leer cerca de 400 publicaciones cuando era niño. Recuerdo que la historia siempre quedaba en suspenso y había que esperar ocho días para poder comprar la continuación y saber qué pasaba con el superhéroe. Me acordé también de Arandú (el príncipe de la selva), de Calimán y de Tarzán. De todos estos personajes que formaron parte de mi vida y de la de muchos de mi generación, y que hoy en día los niños conocen solo a través de las películas. Me parece que este es un trabajo muy interesante porque va a quedar plasmado a través de la historia” afirmaba Pedro Parales, gestor cultural de Arauca.

Zamir Bermeo, 2013



Una invitación a leer y... imaginar
Basado en el álbum “De la Tierra a la Luna”, esta exposición fue la primera incursión del Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) en el mundo del género de la ciencia ficción, una ventana tanto de los sueños como de las distopías. "Once mil metros por segundo " es toda una invitación a imaginar de la mano de la lectura, afirmaba Edmon Castell, docente y director, en el año 2012, del Sistema de Patrimonio y Museos -o Dirección de Museos y Patrimonio Cultural, como se le denominó posteriormente-.

Inaguración de "Once Mil Metros por Segundo". Arauca. 2012

Géneros y subgéneros de la ciencia ficción
A través de la exposición, los visitantes podían recorrer los diferentes subgéneros que constituyen este género literario, además de conocer sus principales representantes. Así mismo se exploraban los principales medios de difusión de la ciencia ficción y las relaciones entre la ciencia y la ficción que se genera a partir de esta.


Por medio de esta muestra, los espectadores podían conocer los subgéneros, algunos de los principales autores, obras imprescindibles y los personajes más emblemáticos de la ciencia ficción, así como la adaptación de obras literarias al cine, la televisión y otros medios. 

En su ciclo expositivo, la exposición "Once mil metros por segundo" estuvo instalada en los municipios de Quibdó, La Paz, Valledupar, AraucaSan AndrésLeticia y Tumaco para, finalmente, terminar su itinerancia y presentarse en el Claustro de San Agustín de Bogotá. 

dimarts, 2 de juliol del 2019

MUTIS EN INÍRIDA

'LA EXPEDICIÓN BOTÁNICA EN EL NUEVO REINO DE GRANADA, LA EXPEDICIÓN QUE AÚN NO HA TERMINADO' LLEGA A INÍRIDA

Era el año 2010...

"La Expedición Botánica" en Inírida. 2010


Inicialmente, la muestra llamada 'La Expedición Botánica en el Nuevo Reino de Granada, la expedición que aún no ha terminado' se inauguró en el año 2008 y estuvo instalada temporalmente en Bogotá en el Claustro de San Agustín, sede del Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) de la Universidad Nacional de Colombia.

La exposición
La Expedición Botánica fue una de las acciones científicas más importantes y costosas realizadas durante la época colonial, financiada por la corona española, con el objetivo de conocer las plantas útiles de América. Durante más de treinta años, un buen número de herbolarios, pintores y científicos trabajaron en la recolección, clasificación y realización de más de 6.000 preciosas láminas que contienen la flora de la Nueva Granada.

Desde el año 2008, la Universidad Nacional de Colombia trabajaba en la producción de un documental denominado "La Expedición Botánica a la Nueva Granada: la expedición que aún no ha terminado". Se trataba un proyecto sin antecedentes para esta Institución que pretende reconstruir uno de los periodos más complejos y significativos en la historia de Colombia.

Fue precisamente en torno al documental que surgió el proyecto museográfico sobre la Expedición Botánica. La exposición iba a estar compuesta de artefactos, láminas, textos, ejes cronológicos, fotografías y un documental, que ilustraban la labor adelantada por los dibujantes y científicos del siglo XVIII, liderados por José Celestino Mutis. 

Adicionalmente, durante su recorrido, los visitantes tenían la posibilidad de realizar dibujos sobre las láminas que seleccionaban. La motivación del público asistente fue conocer el porqué y la importancia del trabajo adelantado por estos investigadores en el s. XVIII. Así mismo, los visitantes tuvieron la posibilidad de acercarse a la historia a través de los dispositivos museográficos seleccionados y exhibidos con la intención de que cualquier persona, a partir de un “proceso de descubrimiento” según su edad o nivel intelectual, pudiera responder todas sus inquietudes. 

"Los visitantes se sentían emocionados. La exposición se destacó por su interacción con el público, cosa que no es muy común y por eso tuvo tanta acogida. Se les dieron todos los materiales, papeles, colores, tajalápiz y borrador para que dibujaran sus plantas favoritas”, explicaba Paola Santander Durán, monitora de públicos del SPM. 

A través de esta exposición, la Universidad Nacional de Colombia buscaba establecer conexiones entre el entorno local y marcos geográficos más amplios para que los visitantes pudieran conectar su experiencia con los hechos, lugares y procesos que se vinculan con la Expedición Botánica en la historia de Colombia.

“[Con la exposición "La Expedición Botánica" se coadyuvó] a conocer el patrimonio cultural de la Universidad Nacional de Colombia en tres ciudades apartadas del país como Inírida, brindando un espacio expositivo de libre acceso y trasmitiendo conocimiento acerca de la Expedición Botánica a docentes y gestores culturales, que a su vez involucraron a sus estudiantes a cargo”, expresó Yaneth Mora, capacitadora docente del Sistema de Patrimonio y Museos, SPM.
"La Expedición Botánica" en Inírida (Edmon Castell). 2010


El montaje museográfico y escenografía
La exposición 'La Expedición Botánica en el Nuevo Reino de Granada', la expedición que aún no ha terminado' llegó a Inírida en el año 2010 y se instaló en la Biblioteca Gabriel García Márquez.

A nivel museográfico, la exposición estaba dividida en tres espacios diferenciados:

El primero correspondía a un espacio de ambientación donde se disponían diversas mesas de trabajo de dibujantes de la Expedición Botánica tal y como si estos acabaran de salir de la sala y hubieran dejado el trabajo inconcluso. 

En el segundo espacio, se ubicaban otras tres mesas de trabajo en las que se invitaba a los visitantes de la exposición a dibujar alguna de las láminas de la Expedición Botánica -que podían seleccionar a voluntad-. En estos dos primeros espacios se recreaban con una escenografía que utilizaba la utilería diversa que se empleó para la realización del documental sobre la Expedición Botánica. 

Finalmente, en el tercer espacio se exhibía un documental que constituía la pieza central de la exposición. 

“Aunque llevamos más de un año de investigaciones, la parte de producción y puesta en escena se comenzó en mayo, todo con talento de la Universidad Nacional de Colombia. Este es un tema importante porque este año es el bicentenario de la Expedición Botánica y la Universidad está directamente relacionada con ella, pues ha sido la guardiana de la clasificación del producto final de este legado histórico [de José Celestino Mutis]. En el documental descubrimos que esta es una expedición que no ha terminado, porque los científicos siguen trabajando en la clasificación de las láminas”, explicaba Milena Thinkan, productora del documental

Un montaje del programa Ida y vuelta
El montaje en Inírida de "La Expedición Botánica en el Nuevo Reino de Granada, la expedición que aún no ha terminado" hizo parte del programa Ida y Vuelta, un programa de itinerancia y montaje de exposiciones implementado por el SPM.

"Ida y vuelta" respondía no sólo a un modelo de gestión descentralizado del patrimonio cultural sino también a un modelo interpretativo que, en el medio plazo, trató de generar y desarrollar una cultura para los museos de la UN con una personalidad propia.

El programa de itinerancia de exposiciones que, entre el 2008 y el 2014, impulsó el Sistema de Patrimonio y Museos de la Sede Bogotá, se convirtió, de facto, en un nuevo modelo de gestión que operaba con el rico y relativamente desconocido patrimonio cultural de la Universidad Nacional de Colombia, recomponiendo algunos de sus elementos en formas nuevas y lo redireccionaba hacia nuestro presente.

En total, entre 2008 y 2014, el Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) implementó 164 montajes museográficos, tanto en espacios museales y culturales como también en espacios no convencionales, en distintos municipios de Colombia y Perú.

Una utopía práctica
Pensado como una “utopía práctica”, el despliegue progresivo y territorial del programa de itinerancia de exposiciones denominado "Ida y vuelta", más allá de los más de 150 montajes en Colombia, se tradujo, sin duda, en una mayor incidencia social, visibilidad, institucionalización, gobernabilidad así como articulación del rico y diverso patrimonio cultural acumulado por la Universidad Nacional de Colombia en sus 150 años de historia.

El último montaje del programa "Ida y vuelta" se realizó en Tumaco en diciembre del año 2014.

La dirección del montaje museográfico y escenografía de 'La Expedición Botánica en el Nuevo Reino de Granada, la expedición que aún no ha terminado' en la Biblioteca Gabriel García Márquez del municipio de Inírida estuvo a cargo de Edmon Castell, geógrafo y museólogo, profesor de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

Año de implementación: 2010


APROPIACIÓN SOCIAL

APROPIACIÓN SOCIAL DEL ESPACIO Y DEL PATRIMONIO CULTURAL
Apropiar es poner algo al servicio de las necesidades humanas. El sociólogo Henri Lefebvre desarrolló en una noción específica de “apropiación” aplicada a la teoría del espacio. 

En general, como nos recuerda el antropólogo Manuel Delgado, “Lefebvre utiliza la noción de apropiación del espacio como conjunto de prácticas sociales de las que el resultado es un tipo concreto de producto al que damos en llamar lugar, que no por fuerza un territorio, aunque sí una territorialización provisional y transitoria determinada por un usufructo momentáneo que no tiene por qué ser fuente de beneficio privado, es decir de rentabilización. La apropiación tiene en Lefebvre unas virtudes positivas cuando es asociada a la capacidad humana de dotar de valor práctico o imaginativo a un determinado espacio”.

(continuará...)

dilluns, 1 de juliol del 2019

MÉDICOS DE LA INDEPENDENCIA

"POSTALES DE LA CUB": UN PROGRAMA MUSEOGRÁFICO







En el año 2014, se inauguraba en el vestíbulo de la Facultad de Medicina una exposición temporal denominada "Médicos de la Guerra de Independencia".

Se trataba de una pequeña muestra que giraba en torno el relieve "Homenaje a los médicos de la Guerra de Independencia" que se encuentra en el campus de la Universidad Nacional de Colombia de la Sede Bogotá desde 1940 y formaba parte de un nuevo ciclo museográfico. 

Apropiación social del patrimonio cultural 
Para el Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) era la primera exposición de un nuevo ciclo museográfico, denominado "Postales de la CUB (Ciudad Universitaria de Bogotá), encaminado a activar y poner en valor del patrimonio artístico que se encuentra en el espacio público de la Universidad Nacional de Colombia.

“Esta exposición es, en realidad, una postal. Forma parte de un ciclo museográfico que llamamos Postales de la CUB (Ciudad Universitaria de Bogotá), que a través de un formato modesto trata de identificar y valorar el patrimonio cultural que contiene este espacio público”, explicaba el profesor Edmon Castell, director del SPM. Para ello, la exposición iba acompañada de algunos objetos, fotografías y datos de interés como la técnica de elaboración, el estado de conservación, la biografía de su creador y toda la historia detrás del relieve, considerada como una de las más representativas del maestro Rodríguez.
“La muestra tiene varios objetivos: generar un sentido de pertenencia por la Institución entre todos los estamentos de la comunidad universitaria, recuperar espacios que son comunes con fines culturales y rescatar obras artísticas que vemos todos los días, pero jamás nos hemos detenido a observar”, explicaba Raúl Sastre, decano de la Facultad de Medicina.

Uno de los elementos que más llamaba la atención es un gran rompecabezas con un detalle del relieve, con el cual los visitantes pueden interactuar. Al respecto, el profesor Castell detallaba que los “legados de la Universidad están en constante construcción y destrucción. Por eso, ‘Médicos de la Independencia’ tiene un formato armable. Invitamos a la comunidad a que lo desarme, pero de igual forma a que lo vuelva a armar”, indicaba el profesor Edmon. 

La idea era que este ejercicio de construcción y deconstrucción permitiera que esos legados fueran más conocidos y accesibles entre los miembros de la comunidad. 

El relieve "Médicos de la Guerra de Independencia"
"El relieve Homenaje a los médicos de la Guerra de Independencia es una representación figurativa. En primer plano, presenta una figura femenina. Su rostro está de perfil, lleva un gorro en la cabeza y el cabello trenzado. Se encuentra de pie, descalza y su pierna derecha doblada y apoyada sobre la cartela de inscripción. Viste una túnica larga, de manga corta y anudada a la cintura.


En segundo plano, en el costado inferior derecho del relieve, se ven dos figuras masculinas. La primera es un hombre adulto, de perfil y sentado. Su cabeza está flexionada y cubierta por un manto, destacan su barba, bigote y cejas pobladas. Viste un pantalón corto que deja ver sus piernas, entre las que se observa un rifle en posición vertical. La segunda figura masculina está de frente, acurrucada, con la cabeza y la mano derecha vendadas. Lleva una camisa y, al parecer, también un pantalón corto que deja ver sus piernas. 

En tercer plano, de izquierda a derecha, se observa: el símbolo de la medicina conocido como el bastón de Esculapio (serpiente enredada en 11 una vara), un caballo de perfil mirando hacia la izquierda, tres puntas de bayoneta y el asta de una posible bandera.



En la parte inferior del relieve, en letra mayúscula y tipo imprenta, aparece la siguiente inscripción: “HOMENAJE A LOS MEDICOS DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA. JOSE FELIZ MERIZALDE - JOSE C. ZAPATA - PEDRO LASSO DE LA VEGA - FRANCISCO IGNACIO CARREÑO - MIGUEL IBAÑEZ - MANUEL M. QUIJANO - CARLOS MOORE – BENITO OSORIO Y SANTOS GONZÁLEZ - JOAQUÍN GARCIZ – JUAN MA PARDO. EL CUERPO MÉDICO COLOMBIANO. MCCMX. MCMXXXX”.

Finalmente, en el costado superior izquierdo se observa la firma del autor tambien en letra mayúscula y tipo imprenta: “J.D. RODRIGUEZ”. El relieve está enmarcado en un recuadro de piedra elaborado por listones rectangulares".




Denominación: Relieve en piedra
Título: Homenaje a los Médicos de la Guerra de Independencia
Autor: José Domingo Rodríguez
Época: Siglo XX
Año: 1940
Dimensiones: 135 cm x 154 cm x 4.5 cm (2 cm interno)
Ubicación: Muro Occidental de la puerta de acceso a la Facultad de Medicina, Ciudad Universitaria de Bogotá, Universidad Nacional de Colombia.



La dirección del montaje museográfico y escenografía de la exposición 'Los médicos de la Independencia' en el vestíbulo de la Facultad de Medicina en el campus de la Universidad Nacional de Colombia estuvo a cargo de Edmon Castell, geógrafo y museólogo, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.


Año de realización del montaje: 2013


ETIQUETADOS TERRITORIALES

ETIQUETADO TERRITORIAL O "PLACE BRANDING"

Imagen de marca

El etiquetado territorial es una estrategia de competitividad entre territorios que se relacionada con la construcción y promoción de la imagen estereotipada o de marca de un determinado paisaje cultural. El punto de partida de este tipo de estrategia de mercantilización icónica del territorio “consiste en la selección y difusión de una serie de rasgos característicos, específicos y excepcionales, del paisaje de cada lugar, que se reputan «positivos» o «atractivos» para construir su «imagen de marca»”. 

Efectos de la mercantilización icónica del paisaje
Como nos recuerdan geógrafos como Oriol Nel-lo, este proceso de etiquetado territorial tiene una serie de efectos contraproducentes para la misma preservación de los valores de los paisajes culturales que, en principio, se pretende promover. 

En primer lugar, “la reducción de un paisaje urbano a imágenes estables no solo elimina la complejidad y la corporeidad, sino que al fijar determinados rasgos, deviene en buena medida incompatible con la noción de cambio, de transformación, que es inherente a cualquier paisaje y, por tanto, contribuye a hacer incomprensibles los procesos y los conflictos sociales que la crean y la transforman. 

Devoradores de paisajes
En segundo lugar, la mercantilización icónica del paisaje urbano tiende a reducir las percepciones posibles a una sola. La aplicación de etiquetados territoriales conlleva la sustitución de la polisemia a una monosemia de sentidos que, de facto, constituye un tipo de "borrado de memoria" sobre un lugar y/o paisaje. 

En tercer lugar, la reducción de las ciudades a etiquetas destinadas a la promoción ayuda a que nos relacionemos con el espacio urbano no como individuos o como ciudadanos, sino únicamente como clientes o consumidores -«devoradores de paisajes» según el término acuñado por Jost Krippendorf en 1977- Finalmente, el etiquetado de las ciudades suele ser una mala guía -discriminatoria e ideológica- para las políticas de intervención en el paisaje”.

La divulgación preventiva
Frente las presiones de mercantilización icónica del paisaje, existen otro tipo de estrategias de comunicación, como la divulgación preventiva, que buscan generar cambios significativos en la potenciación del uso de los bienes culturales y paisajes sin mermar, al mismo tiempo, en la preservación de estos bienes y en la apreciación de sus usuarios. 

A través de la divulgación preventiva es posible impulsar la democratización u visibilización de las comunidades entendiendo que los medios de comunicación -y especialmente los de proximidad-, no solo generan contenidos culturales sino que contribuyen a la conformación y preservación de los imaginarios sociales. Desde la divulgación preventiva, los medios de comunicación de proximidad -locales o comunitarios- son medios de comunicación social y, de forma simultánea, espacios de empoderamiento cultural de las comunidades locales. 

Es por todo ello que el diseño, conceptualización e implementación de un programa de exposiciones con carácter itinerante -como el de Ida y vuelta que impulsó el Sistema de patrimonio y Museos entre el 2007 y 2014- soportado en una estrategia de divulgación preventiva responde no sólo a un esquema de gestión descentralizada del patrimonio cultural y ambiental, sino también a un modelo interpretativo y a una estrategia de activación patrimonial que, en el mediano plazo, trata de generar y al mismo tiempo desarrollar una cultura patrimonial en las comunidades y territorios que puede contrarestar las fuertes presiones de mercantilización icónica del paisaje.

(continuará...)

TUMACO EN EL ESPEJO

PAISAJES DE LA VIDA COTIDIANA, EN EL ESPEJO DE AGUA DE POSGRADOS

Traer el espacio a la vida
"Tumaco, paisajes de la vida cotidiana", es una exposición que forma parte de un proyecto del Centro de Pensamiento y Acción de las Artes que explora la dimensión pública y espacial de la cultura como una garantía, y una dimensión, de la multiplicidad y diversidad cultural. Las fotografías de Galo Naranjo que conforman la exposición nos acercan a unas culturas vivas y a un mundo que, no por distante del centro, está menos dotado de coherencia y de historias propias. Sin duda, al mirar de nuevo y poner atención a los registros fotográficos de Tumaco, podemos pensar y, de alguna forma como nos pedía la geógrafa Doreen Massey, "traer el espacio a la vida".
"Tumaco, paisajes..." en el Espejo de Agua (fotografía de Edmon Castell)


En el Espejo de Agua de Humanas
En el mes de junio del 2019, la exposición "Tumaco, paisajes de la vida cotidiana”, en la cual se evocan lugares de la vida urbana y cotidiana de este puerto sobre el Pacífico colombiano se instaló en el emblemático "Espejo de agua" del edificio de Posgrados de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.
“Los lugares de la vida urbana diaria son, por su propia naturaleza, comunes, cotidianos, ordinarios, etc. y, posiblemente por ello, sus significados no acostumbran a ser explícitos. De ahí que sea siempre necesario un gran esfuerzo para aprehender y hacer comprensible el sentido de los paisajes de la vida cotidiana”, afirmaba el profesor Edmon Castell.
"Tumaco, paisajes..." en el Espejo de Agua (fotografía de S. Ruiz)
“El compromiso es con la gente de Tumaco, es poder contar cómo es su territorio, su lugar, su alegría, eso para mí es muy grato, además de ver cómo la capa de mi mirada se sumaba a la de otros para visibilizar la cultura tumaqueña”, revelaba el fotógrafo Galo Naranjo sobre el sentido de la exposición que se presentaba en el campus de la Sede Bogotá. 




El proyecto museográfico
Este proyecto museográfico buscaba vindicar la dimensión pública de la cultura presente en el espacio de ese municipio y que “constituye una garantía de la multiplicidad y la diversidad de las culturas vivas”, según el profesor Edmon Castell, director de la exposición. Una muestra fotográfica organizada en cuatro ámbitos: las escaleras, las motocicletas (que muestran desvanecimientos derivados del movimiento de la urbe), el cementerio y las texturas y pasillos que para el profesor Castell “conforman un entramado coherente y una forma de entender el mundo para apropiarse de él”.
"Tumaco, paisajes de la vida cotidiana..." en el Espejo de Agua (fotografía de S. Ruiz)












(continuará...)

DE LA TIERRA A... LETICIA

"ONCE MIL METROS POR SEGUNDO" LLEGABA A LETICIA

En el 2012, llegaba a la Sede Amazonía de la Universidad Nacional de Colombia la exposición "Once Mil Metros por Segundo". 

Una invitación a leer e imaginar
Se trataba de una exhibición que hizo parte de un programa de promoción de lectura impulsado por la Dirección Nacional de Bibliotecas y el Sistema de Patrimonio y Museos de la Universidad Nacional de Colombia.

Basado en el álbum “De la Tierra a la Luna”, esta exposición fue la primera incursión del Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) en el mundo del género de la ciencia ficción, una ventana tanto de los sueños como de las distopías. "Once mil metros por segundo " es toda una invitación a imaginar de la mano de la lectura, afirmaba Edmon Castell, docente y director, en el año 2012, del Sistema de Patrimonio y Museos -o Dirección de Museos y Patrimonio Cultural, como se le denominó posteriormente-.

Montaje en Leticia. 2012
Géneros y subgéneros de la ciencia ficción
A través de la exposición, los visitantes podían recorrer los diferentes subgéneros que constituyen este género literario, además de conocer sus principales representantes. Así mismo se exploraban los principales medios de difusión de la ciencia ficción y las relaciones entre la ciencia y la ficción que se genera a partir de esta.

Por medio de esta muestra, los espectadores podían conocer los subgéneros, algunos de los principales autores, obras imprescindibles y los personajes más emblemáticos de la ciencia ficción, así como la adaptación de obras literarias al cine, la televisión y otros medios. 

Sebastián Lozano, estudiante del colegio INEM de Leticia, afirmó que esta exposición es muy importante para diferenciar la ficción de la realidad, “en este recorrido nos pudimos dar cuenta que existen un sinnúmero de formas de hacer cine y todo gracias a la Universidad Nacional [de Colombia] que busca los espacios culturales en nuestra región”. 


Montaje de "Once mil metros..." en Leticia. 2012
Un montaje del programa "Ida y vuelta"
En su ciclo expositivo itinerante, la exposición "Once mil metros por segundo" estuvo instalada en los municipios de Quibdó (Chocó), La Paz, Valledupar (Cesar), Arauca (Arauca), San AndrésLeticia (Amazonas) y en Tumaco (Nariño) para, finalmente, terminar su itinerancia y presentarse en el Claustro de San Agustín de Bogotá. 

El montaje de "Once mil metros por segundo" en Leticia hizo parte del programa Ida y Vuelta, un programa de itinerancia y montaje de exposiciones implementado por el SPM.


"Ida y vuelta" respondía no sólo a un modelo de gestión descentralizado del patrimonio cultural sino también a un modelo interpretativo que, en el medio plazo, trató de generar y desarrollar una cultura para los museos de la UN con una personalidad propia.


El programa de itinerancia de exposiciones que, entre el 2008 y el 2014, impulsó el Sistema de Patrimonio y Museos de la Sede Bogotá, se convirtió, de facto, en un nuevo modelo de gestión que operaba con el rico y relativamente desconocido patrimonio cultural de la Universidad Nacional de Colombia, recomponiendo algunos de sus elementos en formas nuevas y lo redireccionaba hacia nuestro presente.


En total, entre 2008 y 2014, el Sistema de Patrimonio y Museos (SPM) implementó 164 montajes museográficos, tanto en espacios museales y culturales como también en espacios no convencionales, en distintos municipios de Colombia y Perú.

Una utopía práctica
Pensado como una “utopía práctica”, el despliegue progresivo y territorial del programa de itinerancia de exposiciones denominado "Ida y vuelta", más allá de los más de 150 montajes en Colombia, se tradujo, sin duda, en una mayor incidencia social, visibilidad, institucionalización, gobernabilidad así como articulación del rico y diverso patrimonio cultural acumulado por la Universidad Nacional de Colombia en sus 150 años de historia.
“Con Ida y Vuelta buscamos una verdadera presencia nacional, que la universidad llegue a los rincones más alejados del país, donde no hay museos y nunca antes había montado una exposición”, afirmaba Carlos Diazgranados, museógrafo del SPM.
El último montaje del programa "Ida y vuelta" se realizó en Tumaco, en diciembre del año 2014.


El concepto para el montaje museográfico y escenografía de la exposición 'Once Mil Metros por Segundo' en la sede Amazonía de la Universidad Nacional de Colombia en Leticia estuvo a cargo de Edmon Castell, geógrafo y museólogo, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.



Año de realización del montaje: 2012